La coloquialmente conocida como caja tonta, forma parte de la educación
de las generaciones presentes y futuras. Hecho por el cual, debemos tener en cuenta la programación tan variada que ofrece:
Por un lado podemos encontrar
programas educativos, dibujos… que, con los contenidos adecuados y en horarios
razonables, contribuyen en el correcto desarrollo de los más pequeños.
Sin embargo, existen programas
que deseducan o forjan erróneamente valores, prejuicios…etc, que se
interiorizan en estos niños. A esto se suma el consumo excesivo que pueden
experimentar dada la facilidad técnica que requiere su funcionamiento.
No hay que olvidar que,
especialmente en los más pequeños, es muy frecuente la importancia o prestigio
que supone integrase y sentir que forman parte de su grupo de amigos. Muchas
veces, para lograr este objetivo recurren a comportamientos contraproducentes
como ver los mismos programas que sus compañeros con el fin de ser aceptado, o
simplemente, como recurso para iniciar una amistad.
A través de este vídeo, a modo de
crítica, os dejo un ejemplo de la televisión como medio de socialización:
Aunque inicialmente emplean esta
práctica con el fin de socializarse, fácilmente puede desembocar en un proceso
desocializador y excluyente. Una consecuencia directa de tal exceso en los
niños sería el apalancamiento delante de la televisión, obviando sus
relaciones, obligaciones, ocio alternativo…
Con el siguiente enlace os muestro tanto la actitud despreocupada de un niño que descuida a su mascota por estar hipnotizado por este invento, como el sentimiento de tristeza que experimenta el llamado “mejor amigo del hombre”:
Ante esta situación, conviene que
los padres, educadores… controlen tanto la programación de los más pequeños,
como el tiempo de consumo televisivo. Además de estas acciones, es aconsejable
que el pequeño aproveche su tiempo de ocio practicando actividades
extraescolares, saliendo con los amigos, divirtiéndose con los padres yendo al
parque, al cine o jugando con ellos…
Con este último enlace podréis
ampliar tanto las consecuencias derivadas del mal uso de la televisión en los
niños, así como consejos para evitar este exceso. ¡Os lo recomiendo!

Excelente reflexión, sobre todo remarcando que la mayor responsabilidad no es de los niños, si no de los padres o tutores legales, predicando con un buen ejemplo y haciendo un uso correcto de este aparato, sin dejar nunca de motivar las actividades al aire libre como pasear o jugar en el parque.
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